Siempre he creido que el precipicio hay que verlo desde arriba -retando al vertigo- y bordeando el filo del abismo con la caida de las pestañas, que, ante la duda, volar es la mejor opción. Siempre he sido de pensar en el trayecto con la sonrisa a mil por hora y la adrenalina de los besos, mucho más que en el suelo. Asi...
Había pasado demasiado tiempo esperándolo, añorándolo. Cabello negro como la noche, piel morena, manos fuertes y cuerpo musculoso. La palabra precisa. El chico de sus sueños, tal como lo había imaginado, ahí… extendiendo su mano hacia ella en una cordial y elegante presentación. Así había comenzado. Aquel día, como un balde de agua helada le habían llegado todos sus defectos: no era tan...