ORENDA
7:35
Vivo a pecho descubierto,
a corazón en bandeja,
al saltas o te empujo.
Había ido por la vida con un ademán
pretencioso e inalcanzable y me había metido a la cama con el primer extraño
que había conocido.
—¿Vienes? —había
dicho él.
Decir que lo pensaría sonaría muy
pretencioso pero no sé, algo me dijo que valdría la pena.
Había sido osada e intrépida y ahora me sentía tan pequeña e indefensa.
Y en cada beso confié,
alzando bandera blanca.
Había esperado 24 años,
pero esperaría un millón
de años.
Si sólo hubiera visto como se achican sus ojos
cuando sonríe,
o como se curvea su labio cuando se está
quedando dormido.
Si sólo hubiera sentido la calidez de su aliento al suspirar o su risa cuando algo le divierte,
hubiera sabido por lo
que estuve esperando todo este tiempo.
Y luego el:
“Final o feliz, sólo
puedes escoger uno”
Y decidí lanzarme, sin paracaídas,
sin un plan de contención,
dejando de lado toda lógica, toda
cordura,
retando al destino.
Porque al final me dije:
“Algo me dice que valdrá la pena”
-
Orenda: El poder de
la voluntad humana para desafiar el destino.
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