Vivo a pecho descubierto, a corazón en bandeja, al saltas o te empujo. HabÃa ido por la vida con un ademán pretencioso e inalcanzable y me habÃa metido a la cama con el primer extraño que habÃa conocido.  —¿Vienes? —habÃa dicho él. Decir que lo pensarÃa sonarÃa muy pretencioso pero no sé, algo me dijo que valdrÃa la pena. HabÃa sido...