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ORENDA

7:35
 Vivo a pecho descubierto, a corazón en bandeja, al saltas o te empujo.   Había ido por la vida con un ademán pretencioso e inalcanzable y me había metido a la cama con el primer extraño que había conocido. ­ —¿Vienes? —había dicho él. Decir que lo pensaría sonaría muy pretencioso pero no sé, algo me dijo que valdría la pena. Había sido...